Diego Latorre, ex futbolista y actual comentarista en Fox Sports y Radio del Plata:

“Cuando uno va a contracorriente de todo eso que pregona corre un riesgo”

Diego Latorre (Buenos Aires, 1969), exfutbolista y actual comentarista en Fox Sports y Radio del Plata. Defendió las camisetas de Boca Juniors, Fiorentina, Tenerife y Cruz Azul, entre otros equipos. Además logró la Copa América con la selección Argentina en 1991. Habla sobre cómo vive este deporte en su labor de comentarista,  sobre Messi, el próximo Mundial y, en general, sobre todo lo que rodea al fútbol.

-1) ¿Cómo se vive el fútbol desde la perspectiva del analista o periodista?

-Se trata de tener una mirada neutral. No lo analizo según mis emociones, aunque yo creo que el que analiza el fútbol se tiene que dejar emocionar por el contenido. No mediante un análisis tendencioso o afectuoso. Mi etapa de futbolista en ese sentido se canceló, se cerró, y ahora creo que el periodismo obtiene una gran responsabilidad que es la de comunicar, y trato de hacerla desde esa premisa.

-2) ¿Se sufren más los partidos desde el césped o detrás de un micrófono?

-Los disfruto más que sufrirlos. Los miro desde lejos pero me involucro sin el protagonismo que antes tenía y tratando de transmitir de alguna manera las experiencias que fui viviendo, aunque los tiempos no son los mismos y los protagonistas son otros. Me siento jugador, me voy a sentir jugador toda la vida porque es mi naturaleza, pienso como jugador de fútbol aunque el rol de comunicador es diferente.

3) Usted jugó en Boca Juniors con un delantero como Batistuta. ¿Cree que esa clase de delantero se ha ido perdiendo con los años?

-Sí, el fútbol trata de ir para el lado de la armonía colectiva. Esos jugadores siguen teniendo en sus equipos un papel principal. Porque los goles, en definitiva, terminan midiendo el desarrollo de un partido, y los especialistas se las ingenian siempre para estar presentes. Pero el fútbol se entiende ahora de otra manera, sobre todo en Europa. Argentina todavía conserva esos rasgos más individuales, pero en Europa el fútbol se vive de manera más integral. El jugador, el especialista, el que solo entiende de una función específica o se ha ido completando, ha ido adquiriendo muchos más conceptos futbolísticos. Los entrenadores ya prefieren o valoran otro tipo de características en un jugador.

4) Esas características de las que usted habla las aplica Guardiola, un entrenador que estudia todo tipo de detalles ¿Hasta qué punto se puede dominar la imprevisibilidad del juego?

-Creo que hay un guión, hay un plan o una táctica que es el instrumento del patrón de juego de cada entrenador, pero en el fútbol van a seguir sucediendo un montón de cosas que están fuera del menú del día. Eso es lo maravilloso de este juego. Entonces, ese componente de azar cuando empiezan a interactuar los jugadores y la pelota empieza a rodar, va a seguir existiendo y es lo que hace mágico al deporte. Está fuera del libreto y de lo esperable. Lógicamente uno no tiene que reducir el fútbol solo a eso, ni apostar por cuestiones vinculadas con lo mágico, pero sí esas jugadas que obtienen un factor determinante a veces en la psicología de un partido van a seguir sucediendo, y van a ser incontrolables para los entrenadores.

5) Por lo tanto, ¿hasta qué punto se da esa suerte o acierto?

-Uno como entrenador o como futbolista en los entrenamientos tiene que prepararse para reducir el margen de error. Fundamentalmente a qué quiero jugar, si los jugadores coinciden con mi forma de entender el juego. En definitiva, todo lo que hace a un equipo de fútbol y sus circunstancias de un partido. Después, lógicamente, suceden cosas y yo creo que ahí es el espíritu del equipo el que se impone. Ahí sí creo que el entrenador tiene una verdadera incidencia, en motivar, en la penetración de un mensaje, en el liderazgo. También puede elevar el nivel de un equipo, hacerlo más o menos impenetrable.

6) Panzeri, periodista deportivo argentino, decía: “El fútbol, para ser serio, tiene que ser juego”. Usted que ha sido futbolista, ¿hasta qué punto o cuándo el fútbol, llevado a lo profesional, deja de ser un juego?

-En el momento en el que se transformó en una industria. Hoy en día el fútbol está bastante deshumanizado, no importan los valores del juego sino lo que el juego produce. Todo el aparato que hay alrededor, que es una maquinaria bastante cruel con los aficionados o con los propios protagonistas, afecta al menos a la gente que vive exclusivamente del negocio. Yo lo sigo concibiendo como un juego. Para mí la naturaleza lúdica del fútbol, y lo que significa el fútbol como arte de nuestro patrimonio cultural, no va a perder nunca el significado. El fútbol es importante en mi vida y en las que lo consumen.

7) Usted en un artículo en el diario El País decía: “El F. C. Barcelona es un equipo que necesita evolucionar para permanecer en la excelencia”. ¿Es posible llegar a la excelencia cambiando ciertos aspectos que le han hecho invencible?

-El Barcelona tiene un idioma bastante particular, no hay que compararla con las excelencias de otros equipos, tiene un espejo muy claro en el que mirarse. No hay que confundir conceptos con recursos. Creo que un equipo puede adquirir recursos para ser menos vulnerable, ser más completo, tener más alternativas. Pero en el caso del Barça son los conceptos del juego los que lo han hecho uno de los mejores equipos de la historia. Últimamente el equipo tiende a querer ser un poco más vertical, reducir el juego a dos-tres pases o a contraatacar.

8) ¿Quizá se estén alejando algo de la idea central de este equipo?

-Sí, son acciones del juego que se alejan de lo que todos conocemos. La idea de la participación colectiva, avanzar en bloque, el engaño sistemático mediante pases cortos que hipnotizan, la salida de balón desde atrás, etc. Los jugadores lo van sintiendo desde pequeños, uno no puede ir contra esa clase de enseñanza o docencia que han tenido los jugadores desde que entran en la Masía. Los jugadores que adquiere el Barcelona llegan a su capacidad individual, pero siempre dentro de las normas que el club ha manejado. Yo veo que hay una tendencia a querer dotar al equipo de ciertos aspectos del juego que parece ser que lo van a hacer más plural si se aceptan, pero creo que están deformando o estropeando la idea principal del Barcelona. Y eso es peligroso.

9- Hablemos ahora sobre un club que usted sigue de cerca, el Arsenal. ¿No cree que estamos viendo un equipo más pragmático?

-Sí, es más consistente, es cierto. Es una fórmula que por lo menos temporalmente está yendo bien, le está dando resultados. También el Arsenal, con los matices que tiene, es un equipo que me resulta difícil verlo jugar a otra cosa. Cuando uno va a contracorriente de todo eso que pregona y que tanto inculcó, en este caso desde pequeño, corre un riesgo. Creo que hay una edad de maduración. Hay futbolistas que han acompañado al entrenador, Arsène Wenger, y que, independientemente de las compras y ventas, existe una plataforma muy sólida en la que él confía. Se percibe que el equipo tiende a equivocarse menos individualmente, asimilan mejor lo que pasa en el partido.

10-¿Hasta qué punto la llegada de Özil puede cambiar al Arsenal, un equipo que en esa posición ya tenía grandes jugadores?

-Le dio ese salto de jerarquía al equipo, un convencimiento, y la influencia que tienen unos jugadores dentro de un plantel. Este tipo de jugadores, que no solo juegan por ellos, multiplica el rendimiento de los compañeros. Le añadió al equipo ese puntito que le faltaba, veo que es el puente entre la jugada elaborada y el gol. Tiene esa imaginación, el pase, la conducción y las herramientas para hacerlo.

11-Aprovechando que ya queda menos para el Mundial, dialoguemos sobre la figura de Messi. Está en la edad idónea pero, ¿no cree que es demasiada exigencia el Mundial para Messi?

-Sí, claro. Yo no voy a evaluar o considerar que tenga que ganar el Mundial él solo. Eso es una locura. El que ha jugado al fútbol alguna vez, y lo analiza con cierta seriedad y responsabilidad, no puede decir una barbaridad de ese tamaño. Messi será un eslabón más, tal vez el más importante, pero no creo que Messi sea capaz de ganarlo en solitario. Tiene mucha exigencia, mucha presión. Pretendemos que él sea el vengador de todos estos años de frustraciones del fútbol argentino. Ojalá pueda explotar lo mejor posible, pero no creo que la demanda exagerada le haga bien al resto ni al propio jugador. Un equipo de fútbol es mucho más que el mejor jugador del mundo, o al menos así debería ser.
12-Usted jugó con Maradona en su última etapa en Boca Juniors. Según usted, ¿qué es lo que diferencia y hace iguales a él y a Messi?

-Maradona tenía un sentido de pertenencia mucho más grande, era más nuestro, más propio y nos reflejaba mucho más que Messi. No es culpa de él, por supuesto. Por nuestra idiosincrasia, Maradona tenía como un efecto sobre nosotros. Además era el mejor de todos porque en las grandes citas, y en los grandes acontecimientos, dejaba su sello. Eran otras épocas, en la que había mucha menos información y los jugadores como Diego, que es único e irrepetible, podían hacer lo que querían. El mundo no podía tener la cantidad de herramientas que hoy tienen para poder estudiar a Messi al milímetro. De todas maneras, Maradona ha sido un jugador excepcional. Ha hecho cosas que me resultan difíciles de compararlo. Creo que son épocas diferentes, circunstancias distintas, otros equipos y otra selección. Bilardo sí supo rodear a Diego para el Mundial de 1986, le dio un papel fundamental. Cada pieza estaba encajada como para que Maradona sacara lo mejor de sí mismo y a su vez potenciar al resto, y que ese resto le potenciara a él. Espero que eso lo consiga Sabella y que podamos jugar bien al fútbol, que es lo principal.

13) Para finalizar, ¿todo lo que no sea una victoria de Brasil será una sorpresa?

-Bueno, sí. Brasil tiene un gran poderío sentimental y económico. Están haciendo todo lo posible para que sea un Mundial inolvidable. Con toda la pasión y euforia que se vive en ese país, se respira fútbol, hay una exageración en Brasil. Los sentimientos se exageran muchísimo. Uno aún recuerda la gesta de Uruguay en 1950 en Maracaná. Quiero decir que el fútbol les genera algo muy fuerte y se van a hacer sentir en el Mundial, por supuesto. No va a ser solamente parte del decorado, sino también van a llevar eso a la cancha. Después lo que suceda en la competencia corta, con todo lo que significa un Mundial, que una jugada pueda cambiar el destino, el margen de error y todo eso se vio en los últimos Mundiales. Cómo España estuvo tan cerca de ser eliminada por Paraguay y después salió campeona. Por eso uno no se atreve a hacer un juicio tan rotundo, pero creo que va a ser un Mundial atractivo y que Brasil va a tener un aliado que es el entorno.

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