Siguiendo la tónica de toda la temporada, el Palermo tomó la de arena a domicilio después de haber tomado la de cal la semana pasada en casa. Así, pasó del éxtasis de la manita a la Lazio hace 7 días en el Barbera a esta abultada derrota en Siena.

La derrota rosanero se veía venir desde el comienzo, no solo por la escandalosa racha fuera de casa, donde todavía no ha ganado, sino especialmente por la expulsión del lateral zurdo Balzaretti recién cumplido el minuto 1 de encuentro, por interrumpir la carrera de Mattia Destro cuando se iba solo hacia la portería de Viviano. Roja merecida y a remar río arriba todo el partido.

SCONFITTA TRA LE POLEMICHE SIENA-PALERMO 4-1

Aun así, un miedoso Siena, algo agarrotado por los últimos malos resultados que incluso han llegado a poner en duda el buen trabajo de Sannino, tardó en aprovechar la situación. De hecho, fue el Palermo quién se adelantó a la salida de un córner, rematado completamente solo por el croata Budan. Por poco tiempo eso sí, ya que los locales antes del descanso ya habrían remontado, gracias a esa superioridad numérica y al buen partido de Destro, aunque no marcara.

El primer gol toscano llegaría de penalti, tras una zancadilla del lateral Aguirregaray, lento al corte, sobre Brienza, que se encargó sorprendentemente de chutar y anotar, por partida doble, ya que lo tuvo que repetir, el central Terzi. El segundo, a la media hora, una preciosa carrera de Destro por la izquierda y su pase con el exterior lo empuja a la red el albanés Bogdani. Nada más comenzar el segundo tiempo, el otro central, Rossettini, tras un saque de falta, y Brienza de libre directo dejaría el resultado con el 4-1 final.

Un partido sin historia desde la expulsión que permite al Siena coger un pelín de aire respecto a la zona de descenso y deja al Palermo con la sensación de que o gana algo fuera de Sicilia o alcanzar Europa va a ser algo utópico.

Crónica por Enrique Julián; @EnriqueJulian23

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