El país transalpino siempre se ha regido por tener una liga con defensores férreos, fuertes al corte, toscos o poco técnicos y sin ningún tipo de miramientos para arrebatar el cuero a su oponente. Pietro reunía todas esas características, hasta el extremo que jugadores de la talla de Gary Lineker o Maradona rehusaban el contacto físico. De entre sus motes, el mismo Maradona le bautizó como ” El increíble Hulk” dada su fortaleza defensiva o “El Zar” , apodo acuñado por la procedencia ucraniana de su progenitor.

Su carrera, principalmente se desarrolló en la Sampdoria, previo paso por la Roma, en la que se proclamó campeón de la Serie A en la temporada 82/83 de la mano del sueco Nils Liedholm, con clásicos compañeros como aquel rápido y ágil portero Franco Tancredi (entrenador de porteros en la segunda época de Fabio Capello en el Real Madrid), el volante Carlo Ancelotti, el habilidoso extremo Bruno Conti o el elegante mediocentro brasileño Falcao. Además de ello, pudo ganar al año siguiente la Coppa Italia y quedó subcampeón de la Copa de Europa en el Olímpico ante el Liverpool.

Fue partícipe de la mejor de la mejor etapa de la historia de la Sampdoria durante 12 temporadas en las que estuvo, ganando un campeonato, una Recopa y quedando sub-campeón de Europa, en la que fue la primera Copa de Europa del Barcelona en Wembley entre otros títulos. Ha estado a las órdenes de entrenadores como Boskov, Sven Goran-Eriksson o Renzo Ulivieri y fue compañero de grandes jugadores de la Samp como Pagliuca, Attilio Lombardo, Roberto Mancini, Gianluca Vialli, Walter Zenga, Jugovic, Ruud Gullit, Verón, Chiesa, Burrito Ortega, Montella o Mihajlovic.

Tras dejar la Sampdoria en 1995 fue partícipe de squadras como Juventus (con la que ganó una Champions League) o el AC Milan, llegando a retirarse a los 41 años en la Piacenza. Se convirtió en el cuarto jugador con más partidos en el Calcio, superado por leyendas como Paolo Maldini, Gianluca Pagliuca o Dino Zoff.

Artículo por Jonathan Pernía